El sacerdote Filiberto Velázquez Florencio, fundador del Centro de Derechos Humanos de las Víctimas de la Violencia “Minerva Bello”, sabía desde el mes de agosto de las amenazas en su contra por parte de un grupo directivo en la región Centro, reveló en cadena nacional.
En una entrevista para Milenio, el sacerdote y activista, quien se caracterizó por su acompañamiento a madres buscadoras y buscar la pacificación de Chilpancingo a través del diálogo entre grupos del narco, detalló los motivos de su desplazamiento del Estado de Guerrero.
De acuerdo con Filiberto Velázquez, tras el homicidio del padre Bertoldo Pantaleón Estrada en octubre, las preocupaciones por parte de la diócesis aumentaron, considerando que el sacerdote Filiberto tenía amenazas directas por parte de un grupo delictivo, en la región.
“Desde agosto ya tenía yo información de primera mano del riesgo que tenía por este grupo de Los Ardillos, que sabemos controla gran parte de Guerrero y han buscado hacerme daño, por las situaciones que se han vivido en la propia guerra que tienen ellos con Los Tlacos”.
“Lo que apresuró la situación, porque yo siempre he estado en riesgo por la propia labor que realizo como defensor (…) en este caso la muerte del padre Bertoldo generó mucho miedo entre las autoridades eclesiásticas tanto locales, como del propio episcopado y conociendo este riesgo se apresuró tomar la decisión (de desplazarse)”.
Manifestó que en un primer momento se le sugirió salir del país como medida de seguridad, sin embargo rechazó tal iniciativa, considerando que una de sus principales actividades es el activismo junto a las víctimas de la violencia, por lo que no podría realizar dicha labor.
Actualmente, reconoció que aunque de bajo perfil, continúa realizando labores en este sentido, junto con familiares de víctimas de violencia en Guerrero y no descarta que en algún momento pueda regresar presencialmente a la entidad.
“Yo creo que el riesgo lo tienen todos los ciudadanos porque continúan las situaciones de desapariciones, confrontaciones en comunidades, sobre todo aisladas en donde está la disputa del territorio, entonces pues es una situación que complica la vida de feligreses y ciudadanos”.
“Mi esperanza es regresar, yo tengo muy clara mi misión y para mí es complicado simplemente olvidarme”, indicó José Filiberto Velázquez, quien ha solicitado generar las garantías de seguridad necesarias para él y toda la población, a fin de poder retornar a sus actividades.
