Tlachinollan denuncia asaltos y extorsiones contra familias jornaleras que buscan trabajo en los campos agrícolas de Sinaloa, Guanajuato y Michoacán.
Ayotzinapa, municipio de Tlapa, Gro., a 5 de noviembre de 2025. – Más de 855 indígenas nahuas, mixtecos y tlapanecos salieron desde la Montaña de Guerrero rumbo a los campos agrícolas del norte del país, en medio del asedio de grupos criminales que los hostigan, asaltan y obligan a pagar “cuotas” durante su trayecto, denunció el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.
De acuerdo con la organización, las familias jornaleras partieron en 17 autobuses desde comunidades de los municipios de Tlapa, Atlixtac, Metlatónoc, Alcozauca, Copanatoyac, Atlamajalcingo del Monte, Acatepec, Cochoapa el Grande, Zapotitlán Tablas y Cualac. Su destino son los campos agrícolas de Sinaloa, Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Nayarit, donde buscarán trabajo durante los próximos meses.
Tlachinollan informó que el jueves pasado, uno de los camiones fue asaltado en la salida de Xochihuehuetlán, cuando se dirigía a Chihuahua. Los delincuentes despojaron a las familias de dinero y pertenencias, mientras que a otros grupos les exigieron una cuota de cinco mil pesos por camión para permitirles continuar su ruta.
“Los caminos se han vuelto cada vez más inseguros. No sólo enfrentan retenes de policías y tránsitos que los extorsionan, sino también a grupos armados que los asaltan y agreden con violencia”, denunció la organización.
Los jornaleros viajaron después de participar en las celebraciones de Día de Muertos en sus comunidades. En Ayotzinapa, mujeres y hombres se concentraron en la cancha municipal desde temprano para abordar los camiones; los niños miraban los cerros desde las ventanas mientras emprendían un recorrido que duraría hasta tres días.
Las familias viajan con pocos recursos, costales, cubetas y enseres para trabajar en los campos. Algunos serán empleados en el corte de verduras chinas, donde el pago por jornal varía entre 36 pesos por caja recolectada y depende del rendimiento diario.
“No estamos en las mejores condiciones, pero al menos tenemos trabajo durante cuatro o seis meses. En nuestras comunidades no hay nada para comer, por eso tenemos que migrar”, relató una jornalera citada por Tlachinollan.
La organización alertó que con esta nueva salida suman más de 10 mil migrantes indígenas de la Montaña en lo que va del año, forzados por la pobreza extrema, la falta de proyectos productivos y la violencia que domina los caminos.
Tlachinollan advirtió que la población jornalera “no sólo está atrapada en el sótano de la pobreza, sino también entre las garras de la delincuencia organizada”, mientras los tres niveles de gobierno permanecen omisos ante el éxodo masivo y la desprotección de las familias indígenas.
