El próximo 24 de agosto es el inicio de un nuevo ciclo escolar, pero este año las clases serán a distancia debido a la pandemia del covid-19, esta situación ha generado que padres de familia ignoren la compra de uniformes que año con año realizan en estas fechas.
“No les van a exigir uniformes por no haber presenciales”, comenta Karina Núñez dueña de la bonetería y disfraces “El Porvenir” un negocio familiar que se dedica a la venta de uniformes y que ha causa de la pandemia no tiene ventas desde el mes de marzo y ahora con el regreso a clases no hay manera de que pueda venderlos puesto que alumnos no asistirán a las escuelas.
Esta situación la comparte el negocio “Mi Periquita” que confecciona uniformes para todos los niveles educativos y que se mantuvo cerrado durante cinco meses, su dueña doña Magdalena Siller, se muestra preocupada y comenta que no sabe qué pasará con las ventas pues ahora carece de clientela.
“Estamos muy desconcertados, no sabemos realmente qué rumbo llevar porque nunca habíamos estado en esta situación y ahorita pues es muy preocupante”.
La incertidumbre mantiene a los locales en espera dejando de adquirir nuevo material, pues los precios podrían subir y por el momento lo único que se pretende es sobrellevar las escasas ventas con los productos que ya tienen.
“No nos hemos surtido, al surtir obviamente que todo está más caro, las telas están mas caras… No habría otra manera porque lo que queremos es vender lo poquito que tenemos”.
La crisis ha llevado a negocios a parar la producción de uniformes y tomar un giro diferente, como en el caso de “Mi Periquita” que adaptándose a la nueva normalidad llevó a cabo la confección de cubre bocas y ropa médica, siendo esta una medida alterna para sobrellevar el negocio y pese a que sí han logrado salir adelante, doña Magdalena explica que espera retomar próximamente la elaboración de uniformes escolares.
“Mi negocio es el mismo de siempre y espero que lo podamos retomar…porque en realidad a lo que nos dedicamos es al diseño de uniformes”.
En ambos locales se puede notar la nula venta y las dueñas coinciden que hasta el momento ningún padre de familia ha asistido a preguntar el costo de uniformes.
